Aquila, Bruco, Chiocciola, Civetta, Drago, Giraffa, Istrice, Leocornio, Lupa, Nicchio, Oca, Onda, Pantera, Selva, Tartuca, Torre, Valdimontone. Nombres que nos acercan al pasado de Siena y que pertenecen a las 17 denominaciones o topónimos que corresponden a cada porción de la ciudad. Diecisiete «contrade», que es así cómo se llaman esos barrios que datan del s. XV. Pero cada «contrada» es algo más que un barrio. Para los nacidos en Siena, significa algo muy grande, cómo pertenecer para siempre a un lugar dónde se ha nacido y se ha decidido permanecer. Me fascina ese sentimiento de unión y de permanencia a un lugar con tanta fuerza y orgullo.
Cada » contrada» tiene su iglesia parroquial, cofradía, santo patrón, y… su fuente. Sí, su fuente, esas «fontanine» tan características que nos salen al paso en las esquinas o pequeñas plazas que se abren entre callejones y que, artísticamente presentan formas y atributos que, hacen referencia al nombre de la «contrada». Pero, esas fontanine, eran algo más que eso; su función era y es aún, mucho más importante: la pila bautismal donde se bautizaba al nuevo miembro nacido o nacida en el barrio.
Aquí os dejo la imagen de la «fontanina battesimale della tartuca», la de la tortuga, con el estandarte del barrio, que lucen durante el Palio, o en la fiesta del santo patrón, en ese caso San Antonio de Padua, festejado el 13 de junio.
Hasta pronto!
Texto e imágenes: © Beni Aguiló toscanaenmijardin.com


