
Volterra, Palazzo dei Priori
Situada a 545 m. sobre el nivel del mar, a poca distancia de San Gimignano y de Siena, nos ofrece un núcleo histórico rodeado por una antigua muralla que data del s. VIII a.C., aunque fue reconstruida en el s. XII. La ciudad etrusca denominada Velatrhi, llegó a albergar a más de 25.000 habitantes, siendo una de las que lograron un gran esplendor económico de toda la “Liga Etrusca”.
Realmente, es una ciudad que hay que visitar y pasear por los callejones donde se respira el paso del tiempo y su historia. Para ello, accederemos al interior por la Porta all´Arco, una de las puertas de acceso mejor conservadas de ese recinto de más de 7 Km. y por donde dirigirnos a conocer los monumentos más importantes de esta encantadora ciudad.
El trazado sinuoso nos recuerda su etapa medieval, llena de casas-torre, así como palacios de su floreciente etapa renacentista, cuando perteneció a la fracción gibelina de la República de Florencia, en el S. XIII hasta el s. XVI con el Gran Ducado de Toscana.
La etapa medieval se hace evidente entre la Piazza dei Priori que toma el nombre de su majestuoso y almenado Palacio Episcopal y el Palazzo Pretorio, así como edificios privados como Palazzo Inghirami hasta llegar a la Piazza del Duomo, con la catedral, que a alberga la talla de la Deposición, datada en 1228 y el baptisterio de estilo románico, así como el Hospital de Santa Maria Magdalena, de estilo renacentista.
Via dei Buonparenti, exhibe medievales casa-torre de ladrillo. Via dei Sarti, alberga el Palazzo Mainacci Solaini, sede de la Pinacoteca. Via Lungo le Mura, nos conduce al Teatro Romano y a las Termas, que evocan el pasado romano de la ciudad.
Zigzagueantes callejones nos conducen hacia la plaza de la iglesia de San Michele in Foro y las casas-torre de la familia Toscano; Via Matteotti destaca por el palazzo Maffei del s. XVI, que alberga una rica colección de mobiliario y de piezas de alabastro. Sus minas han sido una de las principales fuentes económicas de Volterra, así como, la artesanía cerámica.
No dejéis de deambular por la ciudad y asomaros a las tiendecitas locales llenas de artesanía en alabastro, la joyería que reproduce antiguas piezas etruscas, vinerías, tradicionales tiendas de alimentación repletas de variedades de queso de producción local, pasta, aceite e infinidad de productos de la Toscana en general.
Eso y mucho más es Volterra, la ciudad que lucha por conservar su autenticidad y que cada vez más, se ve asediada por las riadas de turistas y por curiosos seguidores de Crepúsculo. Pero en la ciudad no hay vampiros, en Volterra hay arte. Mucho arte.
Texto e imágenes: © Beni Aguiló toscanaenmijardin.com